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Mes misionero Octubre 2017

12/10/2017

            “SOMOS FAMILIA, Y CON JESÚS EN EL CORAZÓN, MISIONEROS DE ALEGRÍA Y ESPERANZA”

      

         Este día (12-oct) en que conmemoramos el encuentro de dos mundos, ya que llegaron los primeros europeos a tierras de América, vamos a recordar algunos detalles importantes que acompañaron la experiencia de la primera expedición misionera de las hermanas salesianas.

         De este viaje nos cuenta muchos detalles la Cronohistoria del Instituto en el volumen dos. Ahí se presentan escenas interesantes que vale la pena conocer. Iremos compartiendo algunas de estas escenas.

        Antes de partir del puerto de Génova, las misioneras querían llevar la bendición del Papa, por lo que había que ir a Roma. Puesto que la situación económica de las hermanas no era muy buena, se decidió que sólo irían dos que representarían a las cuatro faltantes. Las acompañó en este viaje a Roma la misma Madre Mazzarello. No van solas van también los salesianos que partirán en esta expedición que para ellos era ya la tercera.

       El viernes 9 de Noviembre de aquel 1877, se disponen para ir al Vaticano y encontrarse con el Papa que era entonces Pio IX. El padre Cagliero (se pronuncia Caliero) quien ya había acompañado la primera expedición de salesianos, presenta al Papa a Madre Mazzarello y a las dos misioneras. El Papa les dice que son afortunadas y bendecidas por el Señor por ser hijas de Don Bosco, que tendrán un gran campo de trabajo por el evangelio y que como madres solícitas y amorosas harán un gran bien a tantas niñas trabajando también en tierras de misión, enseñándoles a conocer y amar a Dios en esta tierra para después gozar con él eternamente en el cielo.

       Termina bendiciendo a todo el grupo de misioneros: «Que nuestra Bendición Apostólica, mis buenos hijos e hijas, descienda sobre ustedes, sobre sus padres y parientes, sobre sus hermanos y hermanas, para que se extienda la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén».

        Y todavía añade algo más a las dos misioneras: ustedes serán como las grandes conchas, es decir conchas de virtud y de sabiduría en beneficio de los demás. Y colocando sus manos sobre la cabeza de cada una les dice: “Que Dios las bendiga para que puedan hacer mucho bien”.

        Podemos imaginar lo que significó para todos los misioneros y para las dos hermanas esta experiencia que se llevarán en su corazón misionero.

    

 

 

 

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