En la voluntad de Dios está tu felicidad

Hola, soy Sor Josefina Portillo Vera. Originaria de Papantla, Veracruz. Nací el 19 de marzo de 1985, tengo 35 años. Mis padres son: Pablo Portillo Iturbide y Paula Vera Hernández, soy la tercera de seis hijos.

Mi niñez no tuvo nada fuera de lo común, era una niña inquieta, juguetona, traviesa, curiosa, etc. Mi vida transcurrió en Veracruz hasta los 20 años, edad en la que me cambié de lugar de residencia para estudiar. Es así como llegué a Cd. Reynosa, Tamaulipas, a vivir con un hermano. Estudié la Licenciatura en Sistemas Computacionales, a la par, pasé a formar parte del coro de la Parroquia a la cual iba a Misa. Cabe señalar que no vengo de una familia católica practicante, sin embargo, al estar lejos de casa me sentía en la libertad de poder hacer algo que en el fondo de mi corazón siempre había querido, saber qué es lo que Dios esperaba de mí.

En este tiempo tuve la oportunidad de conocer a tres congregaciones religiosas, pero la verdad había algo que me decía que con ninguna de ellas sería mi lugar. Así transcurrieron 6 años de espera, hasta que el 17 de abril del 2011, Domingo de Ramos, conocí a Sor Mercedes Cano FMA, quien me invitó a participar de un Previda que se llevaría a cabo del viernes al domingo próximo. Sin dudar me presenté al Previda, no conocía a nadie y solo veía monjitas de diferentes congregaciones por todas partes. Llegó el momento en que cada una presentó su carisma y al final de todo dije para mí, “Me voy más confundida de lo que llegué”, pues ningún apostolado de los que mencionaron llamó mi atención. Llegó el domingo, el momento de retirarnos y yo estaba muy triste, porque no había encontrado respuesta a mis dudas. En eso se acercó a mi Sor Angélica Orozco FMA, y empezó a platicarme todo lo que hacían, las misiones, oratorios, casas hogar, etc. que su vida es entregada a Dios al servicio de los niños, adolescentes y jóvenes; sobre todo de los más pobres, eso fue como música para mis oídos. Antes de irme busqué a Sor Meche, para pedirle si nos podíamos ver y así conocerlas más. A partir de entonces estuve en contacto con ellas. En julio de ese mismo año, me invitaron al campo formativo realizado en la Aldea Infantil, Saltillo, Coahuila. Ahí me ofrecieron realizar el voluntariado, yo acepté y pedí el año completo. Mi voluntariado inició a finales del agosto de 2011, pues como trabajaba regresé a presentar mi renuncia. El año de voluntariado me ayudó a descubrir el camino que el Señor me tenía preparado, pues descubrí la necesidad que hay de ser portadores de su amor, específicamente entre las niñas que se encuentran en situación vulnerable. En agosto de 2012, ingresé al aspirantado, que en ese entonces se encontraba en Monterrey. Y ahora estoy en mi quinto año de Profesión Religiosa, muy feliz y agradecida con Dios por seguirme mostrando su voluntad.

Si tú quieres descubrir tu misión en el mundo, pregúntale todos los días, Jesús, ¿Qué quieres de mí? Y ten la certeza que te responderá en las necesidades que hay a tu alrededor, solo es cuestión que te hagas sensible a ellas y con decisión quieras hacer su voluntad y la única, el único que saldrá ganando serás tú, pues

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